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7 de enero de 2010

Epístolas a Nunca Jamás I I I (Final)

Querido Peter Pan:


No hace mucho que te escribí mi última carta. Sé que el correo llega allí rápido, y también sé por qué no me llega ninguna respuesta desde que la espero. La respuesta es bien sencilla.
Solo quiero que sepas que te odio. Te odio por haberme abandonado.
Serás el culpable de mi nostalgia durante mucho tiempo, hasta que consiga olvidarte definitivamente o hasta que me llegue la muerte.


¿Sabes que cada vez que mire hacia el cielo me acordaré de ti? Y recordaré que fui abandonada, que preferiste a tus sirenas antes que a mí.


Te he decepcionado. He crecido. Y tú eres lo suficientemente cobarde como para no asirte a mi mano y continuar tu camino junto a mí.


"To wend" significa "volver al camino", "marcharse", "encaminarse". Y yo me marcho, Peter. Me marcho para no volver nunca más a tu lado. Debo encontrar mi propia senda.


Ojalá no te hubiera conocido nunca...

31 de diciembre de 2009

Epístolas a Nunca Jamás II



Querido Peter Pan:


Hace meses que te escribí una carta de la que nunca recibí respuesta.
Cayó en mis manos el otro día "El segundo sexo" de la señorita Beauvoir y pude recordar una gran verdad que se encuentra atada a nosotras, las mujeres: Estamos condenadas a esperar.
A esperar las lecciones de nuestra madre, a esperar la menstruación, a esperar al hombre, a esperar el permiso del padre, a esperar la primavera, a las frutas exóticas que llenarán la cocina en verano (deliciosas fresas y cerezas), a esperar que se calme el dolor del primer amor, a esperar unas palabras que nos hagan sonreír, a esperar el orgasmo, a esperar a nuestro marido con la cena preparada, a esperar al niño que yace en nuestras entrañas, a esperar durante el parto, a esperar a que nuestros hijos se hayan ido a jugar al parque para poder limpiar la casa...


Dice Simone que por eso muchas de nosotras llegamos tarde a los encuentros con los varones. Es nuestra venganza contra el mundo, contra ellos, contra nuestra propia naturaleza de mujeres por vernos siempre obligadas a esperar. Intentamos recuperar nuestra vida perdida a través de los minutos que robamos a ésta o aquesta persona.


Yo la creo. Fíjate, llevo meses esperando tu carta. Y aún no llega. Quizá nunca llegue.


Notarás un cambio en mi forma de escribir. La metamorfosis se abre camino dentro de mi cuerpo y mi mente. Ya soy oficialmente una mujercita. Quizá no sepas qué significa eso. Y nunca lo sabrás, tú eres varón.


Durante estos meses he sentido cómo las puertas de Nunca Jamás se han estado cerrando para mí. Cuando comencé a sangrar, comprendí que jamas, que nunca jamás podré regresar.
Pero tú puedes venir a verme. Aún eres libre de venir a por mí.
Por favor, detén esto. No quiero seguir creciendo. La cuenta atrás ha empezado para mí.
Te lo ruego, ven por mí.


Te quiere,

Wendy

25 de octubre de 2009

Epístolas a Nunca Jamás I



Querido Peter Pan:


Te echo de menos. Desde que volví a casa, las cosas con papá y mamá son diferentes. Me han comprado varios vestidos, tacones de esos de aguja muy muy altos y un montón de maquillaje. “Te estás haciendo una mujer”, me dicen una y otra vez a modo de conjuro, como si cada vez que lo pronunciaran, diera otro pequeño estirón.


También me van a prohibir que hable con chicos. “No es recomendable hasta que tengas cierta edad” me ha aconsejado mamá hoy. ¿Por qué no? Siempre he hablado con John y Michael y nos hemos llevado muy bien.


También me ha dicho que ella y papá empezarán a llevarme a las fiestas que organizan algunos viernes sus amigos. ¡Qué aburrido! Aunque se supone que debe ser todo un honor, ya que los señores van muy elegantes con monóculos y trajes de pingüino, sombreros de copa y corbatas y pajaritas varias; por no hablar de las señoras que se pasan horas y horas arreglándose, bañándose, depilándose, secándose el pelo, rizador de pestañas por aquí, polvos de arroz por allá, carmín, perfume… ¡Qué complicado es ser mujer! ¿Y para qué tanto adorno? ¡Yo no quiero ser una mujer! ¿Por qué me tengo que convertir en una?


Luego también hay otro asuntillo del que no quieren hablarme y tiene que ver con ser mujer. Creo que se trata de eso que se cuentan las señoras con tanto secretismo en el baño. Mi amiga Jane dice que sangramos por la nariz, que una vez sorprendió a su doncella en el baño y tenía un trapito manchado de sangre completamente y entonces la buena muchacha se lo explicó.
Jane también dice que los niños no salimos por la barriga, que también tiene que ver con algo del sangrado de la nariz. Qué cosas. Me está empezando a asustar el poder ser madre algún día.


Seguro que me resulta más divertido el ser la mamá de los Niños Perdidos, ¿me dejarás, Peter? Estoy aprendiendo cuentos nuevos para poder contárselos, me hace mucha ilusión volver, solo que estoy teniendo complicaciones para hacerlo.


Campanilla no aparece por aquí y se me han acabado todos los polvos de hada. Así que necesito que vengas por mí. Porque vendrás a por mí, ¿verdad Peter?


Sé que te enfadaste cuando me marché, pero seguramente fue una tontería tuya, y espero que la hayas olvidado. Te echo mucho de menos, de verdad.


Espero volver a verte y que seas el papá de mis niños.


Con cariño, Wendy